La versión más internacional del Castes trae a Vilagarcía vinos de toda Europa

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso VILAGARCÍA / LA VOZ

AGRICULTURA

MONICA IRAGO

Más de un centenar de bodegas expusieron sus elaboraciones en la feria

24 nov 2025 . Actualizado a las 09:29 h.

«Aquí se pueden probar vinos a los que es muy difícil acceder de otra manera», explicaba ayer al mediodía una de la asistentes a la feria del vino Castes, que se celebró durante todo este fin de semana en Vilagarcía. Porque el túnel del vino organizado en la plaza de la Verdura vivió este año su edición más internacional. Desde Georgia, Argentina, Chile, Alemania o Portugal llegaron algunas de las bodegas que exponían sus elaboraciones. A su lado, firmas de toda Galicia y también del resto de España completaban una oferta de cata difícil de emular. La feria sirvió para poner el punto y final a un festival que, un año más, convirtió la ciudad en un lugar de paso obligado para todos los amantes del vino.

Alrededor de la una de la tarde, cuando estaba prevista la apertura del túnel del vino, en las puertas de la plaza de la Verdura se concentraban ya decenas de personas. Copa en mano venían dispuestas a catar algunos de los centenares de vinos que había a exposición. Porque cada bodega traía más de una muestra. Entre el público presente, sumilleres, bodegueros y amantes del vino. Entre los expositores, bodegas de toda Europa, como las de Karsdten Peter o Christopher Full, dos pequeñas firmas alemanas que llegaron al Castes de la mano de su importador, Ferreiras Selección. «Traemos un poco de todo, las añadas actuales y también algún ancestral o un petnat», cuenta Carlos Ferreiras, que ejercía de traductor de estos dos bodegueros. «Son pequeñas bodegas. De alguno de estos vinos a mí solo me dan 60 botellas para vender en España, porque hace 300 en total», añadió. Otro importador, el de Tomás Fernández, mostraba elaboraciones de Canarias y Francia. «Traemos blancos y tintos de Canarias, que son unos vinos que cada vez se conocen más; blancos y tintos de la Borgoña y un tinto de Burdeos, además de cuatro champán», relataba Cristián Mínguez, importador.

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Estas propuestas internacionales compartían espacio con otras más locales. Como las de Anónimas Viticultoras, que aprovecharon la feria para dar a conocer una de sus últimas elaboraciones. «Es un blanco de Viura que hacemos en La Rioja. Se llama Eromena, que significa locura y lo hemos traído para saber qué le parece a la gente», explicaba María Falcón, una de las responsables de este proyecto. También había representación de otras bodegas de España, como la de Murgialdai, llegada desde Oñate, en el País Vasco. Artiz y Maritere Galdos, los responsables de esta firma, habían venido el año pasado a la feria de visita. Y en esta ocasión decidieron participar con su txacoli tradicional, pero también con otras elaboraciones en blanco de este mismo vino y con un tinto. «Es un proyecto que busca recuperar la actividad vitícola que había en nuestra zona», explicaba Artiz.

El túnel también fue el lugar perfecto para probar algunos de los vinos que resultaron premiados en el Castes de este año. Allí estaban por ejemplo, las elaboraciones de Bodegas Attis, que se llevó el premio al mejor vino por su Sitta Dulce Nana, o las de Nanclares y Prieto, cuyo Fogar do Castriño fue el mejor blanco de añada.

Los Asturgalaicos triunfaron en un campeonato de cata con 25 equipos participantes

 Averiguar la variedad de uva con la que se ha elaborado un vino, la región en la que se produce, la añada o la bodega de la que procede sin leer la etiqueta no suele ser tarea sencilla. Pero hacerlo en una cata a ciegas, donde todo lo que pueden usar los participantes son los sentidos de la vista, el olfato y el gusto, es todavía más complicado. Por eso tiene tanto mérito erigirse como vencedores en el concurso de cata por equipos que todos los años se organiza con motivo del Castes. En esta ocasión, 25 equipos compitieron por ser los campeones. Una gesta que lograron los Asturgalaicos.

José Luis Aragunde, que puede presumir de haber sido campeón del mundo en un certamen similar, José Mera y Alejandro Montes formaban parte del equipo vencedor. No lo tuvieron nada fácil, reconoce Sito Dieste, organizador del Castes y encargado de seleccionar los vinos que debían averiguar los catadores. «La fase previa ya no fue sencilla. Había un Chardonnay de Alemania, un Orange Wine de Zárate, un Barbaresco del Piamonte y un Rioja Clásico, entre otros», explica Dieste. Pero la final fue todavía más complicada. Porque entre los vinos que debían identificar estaba un champán de Jacques Selosse, un vino muy exclusivo que no es fácil de encontrar. También, un godello de O Ribeiro, un Viña Tondonia del 2012 o el Goliardo Caíño de Forjas del Salnés, pero la cosecha del 2010. Aún así, «el nivel de los catadores fue muy alto», concluye Dieste.