Vientos y corrientes hacen que los pélets esquiven Galicia y deriven hacia el Cantábrico
SOMOS MAR
Recuperan en las playas gallegas el equivalente a 90 sacos de bolitas y casi tres toneladas de otros plásticos
15 ene 2024 . Actualizado a las 22:10 h.Tal y como habían vaticinado los meteorólogos, ayer hizo un día de perros. Desagradable de por sí y más para bajar a una playa en busca de esas diminutas bolas de plástico que desde el día 13 de diciembre han ido llegando en sucesivas oleadas a las playas gallegas. Aun así, voluntarios, voluntariosos y brigadas de la Xunta se acercaron a los arenales para retirar la mayor cantidad de plástico —así, en general— posible. La Xunta desplegó un dispositivo integrado por 300 personas, desplegadas en 56 playas de 34 ayuntamientos, dos helicópteros, cuatro embarcaciones de gran porte y otras cuatro de menores dimensiones, a las que se sumó un remolcador de lucha contra la contaminación —cuya misión no se precisó—, mientras que el Gobierno contribuyó con un helicóptero, el Helimer 401, que ayer sobrevoló, sin éxito, la zona en la que el sábado la aeronave de Gardacostas, el Pesca 2, avistó y recuperó un saco de pélets cerrado y flotando. Los medios autonómicos localizaron a última hora del día otro flotando entre las rocas de Laxe que no pudieron recuperar porque estaba anocheciendo, según explicó en la Radio Galega la vicepresidenta de la Xunta, Ánxeles Vázquez, portavoz del Ejecutivo autónomo en esta crisis.
Ese día de perros que tanto dificultó las tareas en tierra propició que la marea de pélets esté esquivando las costas gallegas y se vaya hacia el Cantábrico, poniendo en alerta así a las otras comunidades autónomas afectadas, principalmente Asturias y Cantabria. Eso era lo que habían avanzado el viernes los expertos de Meteogalicia: que los vientos del suroeste y las corrientes superficiales de sur a norte eran propicias para la arribada de esos pélets que el día 8 de diciembre perdió el Toconao frente a Viana do Castelo, pero que, dependiendo de la fuerza e intensidad de las mismas, era posible que superasen la costa de Galicia. Y, por el momento, las previsiones se van cumpliendo.
Ánxeles Vázquez explicó que la costa de las Rías Baixas es la más afectada y que la menor incidencia se da en la zona de A Mariña, pero con el cambio de tendencia podrían comenzar a recibir más bolitas de plástico.
Bolitas antiguas
No obstante, en la costa lucense ya se han localizado en días pasados. Ayer mismo, personal de Tragsa y voluntarios retiraban pélets de los arenales burelenses de A Marosa, Portelo y Carbalino. Aparte de no encontrar grandes cantidades, los operarios destacaban que varían en tamaño y algunas están «desgastadas», lo que da a entender que, como en el caso de las encontradas en las playas de Vizcaya, no tienen nada que ver con el vertido del Toconao.
Porque como sostiene la conselleira de Medio Ambiente, de este episodio las playas «sairán máis limpas que nunca», porque no se están solo recogiendo las bolitas de plástico que han llegado, sino toda la basura marina, plástica o no, que hay en los arenales. Así es que, además de recoger el equivalente a 90 sacos de pélets, se han retirado 2.880 kilos de otros plásticos de las áreas en las que se ha actuado.
Vázquez, asimismo, en un mensaje colgado en la web de la Xunta aseguró que «os avistamentos poden confirmar que o número de pélets é mínimo» e incidió en que ha quedado demostrado que «aínda é posible recoller sacos no mar».
La frustración de recoger miles de bolas y encontrar la playa de nuevo sembrada de ellas
Limpiar las playas de las bolitas de plástico que han llegado en las últimas semanas a las playas es como el telar de Penélope. Solo que la pareja de Ulises destejía ella misma el trabajo que realizaba y, en este caso, es la marea la que se encarga de alfombrar con pélets arenales que el día anterior habían quedado despejados de granulado. Es el caso de Nemiña, en Muxía, donde una brigada lleva trabajando desde el martes pasado y, sin embargo, «cada día hai máis; limpamos, sube a marea e volve traer». Lo dice un equipo que lleva retirados ya alrededor de una veintena de sacos.
De que es un trabajo frustrante dio cuenta también la alcaldesa de Barreiros, Ana Hermida, que participó como voluntaria en una limpieza organizada por Adega en el arenal de Lóngara. Aparte del personal contratado por la Xunta había unos 30 voluntarios y la cantidad de pélets que se recupera «é ínfima», escribió en un mensaje en las redes. Las bolas están esparcidas por la arena, llegan mezcladas con materia orgánica que hay que remover para no dañar el ecosistema, con lo que prácticamente hay que recoger gránulo a gránulo un material que, no es microplástico, pero apenas supera los cinco milímetros. Eso sí, se encuentra de todo: «Toalliñas, tapóns, cordas, paus de bastóns dos oídos, redes…», con todo lo que eso supone para el ecosistema. Precisamente esa fragilidad ambiental impide mecanizar el trabajo en muchos arenales gallegos.