Maribel Verdú: «Ahora que he cumplido los cuarentaytodos, llega un nuevo ciclo en mi vida»

La actriz llega pletórica a su nuevo estreno, «El asesino de los caprichos», donde encarna a una policía muy hueso con la que no tiene nada que ver: «Es lo contrario a mí. Yo priorizo mi vida por encima de todo», asegura la intérprete, que vuelve a la tele 16 años después y arrasa en el teatro.


Disfrutar es el verbo que más conjuga en su día a día  Maribel Verdú (Madrid, 1970), que a su estación favorita le pide precisamente eso: «Disfrutar, relativizar y seguir siendo alegre». A la nueva película que estrena este viernes en cines, El asesino de los caprichos, y en la que tiene que resolver el caso de un asesino en serie que recrea en sus crímenes las escenas de los caprichos de Goya, le suma su papel en No te puedes esconder, una serie de Telemundo, y su obra de teatro, Invencible. En la vida real sigue siendo la misma de siempre, y en la calle lo nota. «Quizás lo que más me dicen cuando me paran es 'me encanta lo natural que pareces'»: Damos fe de que lo parece y de que lo es.

-Qué borde te pones en esta peli, ¿no?

-Bueno, ella no se pone borde, es que es borde por naturaleza. Es un personaje de esos apasionantes, haciendo ahí de poli chunga, me gustó mucho.

-¿Hay algo que te ponga a ti de tan mala leche?

-Para nada, esa mujer tan borde, tan antipática y contestando todo el rato tan mal... No me reconozco en ella para nada. Y encima, aparentemente, luego ya por cosas va cambiando, pero es que es hasta mala compañera.

-Parece muy segura, pero emocionalmente es inestable.

-Sí, es inestable. Ella lo que pasa es que es una mujer que vive por y para su trabajo. No tiene vida, no tiene pareja, no tiene hijos. Entonces claro, cuando se encuentra con su compañera, que le dice que también tiene que ocuparse de los niños o de su marido flipa, porque para ella lo único que existe en la vida es el trabajo, y no entiende que alguien no se dedique cien por cien a él. Pero claro, también hay vida después del trabajo.

-¿Lo contrario a ti?

-Absolutamente. Vamos, totalmente. Yo priorizo por encima de todo mi vida.

-¿Hay que sacrificar para llegar lejos?

-No siempre hay que sacrificar tanto, y desde luego para hacer eso tienes que tener una edad. Cuando tú decides renunciar a cosas tienes que ser jovencita, luego llega un momento en el que priorizas otras cosas en la vida.

-En Instagram te defines como actriz y disfrutona. ¿Qué pesa más?

-Es que yo soy disfrutona por naturaleza y disfruto también siendo actriz, con lo cual disfruto también de la vida, de cada momento. Hasta disfruto haciendo una entrevista, porque es lo que toca y dices: para adelante. Ya te digo, pesa más disfrutona.

-¿El otoño es tu estación?

-Sí, porque cumplo años el 2 de octubre, así que nací en otoño y lo adoro, me encanta. Me gusta el color, el olor... Todo en lo que se transforman estos meses. Me fascina. Sí, es mi estación favorita.

-A mucha gente le deprime, pero tú no quieres dramas.

-No, no quiero dramas en mi vida. La vida ya te da los palos que te tenga que dar en cada momento, y todos vivimos historias heavies, pero desde luego hay que relativizar y saber que los malos momentos pasan y los buenos también.

-Cumpliste 49, estás al borde del cambio de década.

-Sí, y lo afronto muy bien, porque a mí me encanta cumplir años, siempre lo disfruto. Y este año los cumplí haciendo mi obra de teatro, Invencible, porque cayó en miércoles y es el primer día de función, así que me hizo muy feliz celebrarlo con mis compañeros.

-En «Invencible» se pone de manifiesto el contraste entre gente de diferentes estatus.

-Sí, habla del contraste bestial entre gente de diferente clase social, cultural, y que al final eso es inviable. Mi personaje llega con su marido a una zona más humilde, por la crisis económica y porque ella también quiere que sus hijos no vivan en una burbuja, sino que se adapten y que estén con la gente que ella considera normal y real. Quiere invitar a sus amigos a merendar y tal, pero ve que eso es algo que no te puedes imaginar todo lo que pasa esa tarde cuando llegan a casa.

-¿Siguen existiendo esas diferencias?

-Pero si es que es el mayor racismo al final, el de las clases. Yo no me junto con una determinada gente, yo no miro a alguien que yo pienso que está por debajo de mí... Es una cosa que vemos constantemente.

-Y en el mundo del espectáculo y de las alfombras rojas imagino que lo verás a menudo.

-En el mundo del espectáculo y de los dependientes del El Corte Inglés eh, en cualquier sitio encuentras gente que te mira y que de repente es una prepotente y una sobrada, en todas partes

-Vuelves a hacer una serie 16 años después, con Telemundo, «No te puedes esconder». Y vuelves a hacer de poli.

—Bueno, ja, ja, es que nunca había hecho de poli y de repente toma dos seguidas, fíjate cómo es la vida. Lo de Telemundo es un papel secundario, pero muy importante en el conflicto y a la hora de resolver la trama. Y es un papel que por eso lo cogí, porque yo quería unos meses de vacaciones. Pero leí esto, me gustó mucho, la implicación no era enorme, de un papel protagónico, me molaba mucho, eran unos pocos días y dije: venga, adelante. Y encima coincido con Jorge Bosch, el inspector, que es mi marido en la función de Invencible.

-Cansa llevar tanto el peso, ¿no?

-Síííí, ¡no te puedes ni imaginar!

-Oportunidades no te habrán faltado antes, ¿por qué ahora?

-No, si es lo que más me ofrecen, televisión, pero siempre eran protagonistas muy bestias y de mucho tiempo. Y series que al final tenías que si los niños, que si la familia... Y yo lo que quería si volvía a la tele era hacer algo que no fuera lo de siempre, ¿sabes? Esto es una oportunidad, me moló, conocía a la productora y por eso me metí. Me lo pusieron muy fácil. Yo después de unos años que llevo sin parar, haciendo tres pelis al año, necesitaba parar y hacer solo mi teatro. Pero fue una experiencia fantástica, y por eso acepté. Y luego me hacía mucha ilusión trabajar con Eduardo Noriega, Iván Sánchez y Blanca Soto. Ha sido muy guay.

-También rodaste «El doble más 15».

-Sí, se estrena en enero o febrero creo.

-Ahí tienes 45 años y mantienes una relación con un chico de 15. ¿Crees que el amor tiene límite de edad?

-Pues hombre, no tiene límite, eso está claro. Lo que pasa es que luego, que las cosas funcionen o no, ya es otra cosa. Eso tiene desde luego los días contados. Y en este caso no es que se enamoren, para nada. Es que hay que ver la película para entender el contexto en el que está puesto, en un día determinado de la vida de estas personas que probablemente no se vuelvan a encontrar nunca más.

-¿Volverá este papel a elevarte como mito erótico?

-Bueno, me pasó que este año rodé Ola de crímenes, que me lío con Miguel Bernardeau, que es treinta años más joven y está enamorado de mí, y luego me tocó El doble más 15. Y digo: ‘¡Bueno, de verdad, yo creo que esto tiene que parar en algún momento, porque es que si no no lo se lo va a creer la gente!’. Ja, ja, ja.

-¿Sigues llevando mayonesa y mermelada a los rodajes?

-Los sigo llevando, sí, porque me gusta ponerle mayonesa a la comida, me alegra la vida, y mermelada porque me encanta desayunar mi panecito tostado con mantequilla y mermelada. Y en los rodajes lo único que hay es bollería de esa industrial. Yo un día, de verdad, crearé un cátering para los rodajes, uno sanito, gozoso.. Que haya bollería industrial, por supuesto, pero también la que se compra en una pastelería de pueblo con pancitos, tostadora, fruta para hacerse el zumo... Yo para desayunar me llevo siempre el táper.

-¿Algo más que vaya contigo?

-Sí, el pingüino, que es mi amuleto y me lo pegan en la cámara.

-¿Qué es lo que más te dicen cuando te paran por la calle?

-Ay no sé tía... La gente es muy respetuosa y dicen cosas muy bonitas. Quizás lo que más me pueden decir es me encanta lo natural que eres, lo natural que pareces... Y eso me gusta mucho, la verdad. Y esto igual. Tú haces un trabajo y quieres que la gente te vea. Es que no entiendo a los que dicen: ¡Qué horror las promociones! Es que si la gente no se entera de tu trabajo, no lo van a ver.

-Tosar te dejó tirada.

-Ya tía, me ha fallado, es una putada porque yo le tenía como mi ejemplo perfecto, ¿sabes? Un hombre conocidísimo, que yo le podía poner de ejemplo en este país, ¿no? Un poco como un alter ego, y decir: 'Mira, ¿a qué a Luis no le preguntáis si va a ser padre?'. Pues a la mierda, ya no sé qué hacer ahora, no sé qué ejemplo poner.

-Ahora que estamos en tu estación, ¿algún propósito para el nuevo curso?

-Sí, seguir disfrutando, seguir siendo alegre. Mi propósito es relativizar las cosas, saber que entro en un nuevo ciclo en mi vida, que es ya haber cumplido los cuarentaytodos y saber que todo cambia, que no tiene que volver a ser como antes porque son etapas nuevas, hay que disfrutarlas y hay que coger el toro por los cuernos y decir: 'Venga, nueva etapa, nuevo ciclo. Va a ser diferente al anterior, pero igual de gozoso'.

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