Manos en la mesa y pies casi en la arena. Estos establecimientos tienen una ubicación privilegiada junto a la costa donde la gastronomía y el paisaje se funden para que disfrutes de una comida única
29 may 2026 . Actualizado a las 20:19 h.Con la llegada del buen tiempo las mesas junto al mar vuelven a convertirse en uno de los lugares más buscados para comer o alargar la sobremesa. Desde terrazas frente al Atlántico y el Cantábrico hasta pequeños locales a pie de playa, la costa ofrece propuestas en las que el paisaje es tan protagonista como la cocina. A lo largo del litoral gallego abundan los espacios pensados para ir sin prisa. Hoy en YES recorremos cinco locales gallegos situados a la orilla del mar que destacan tanto por su ubicación como por su oferta gastronómica.
El 13 (Santa Cruz, Oleiros)
Por ejemplo, El 13 en el paseo marítimo de Santa Cruz, (Oleiros), que tiene una ubicación privilegiada. Sentarse en su terraza tanto a comer como a tomar un café, o una cerveza a lo largo de la tarde es un auténtico placer. Édgar Huamaní, que está al frente del negocio desde hace ocho años, presume de vistas y de carta, porque puede. Dice que con el buen tiempo de estos días están empezando a rodar, «después de un invierno que ha sido especialmente duro». Para hacerse con una mesa en la terraza de este restaurante, que era una antigua vivienda de pescadores, y disfrutar del horizonte hay que estar rápido. «Piden vistas, pero no siempre se les puede complacer a todos. A los primeros que reservan, con tres o cuatro días de antelación, se les pueden dar, después ya es un poco complicado. Solo reservamos las ocho primeras, luego se van ocupando por orden de llegada», dice Édgar, que asegura que hasta las ocho de la tarde se puede estar perfectamente en la terraza al aire libre.
De momento, los turistas no se han dejado caer, espera que lo hagan en las próximas semanas, y la mayoría de la clientela es local y muy fiel, sobre todo familias y parejas, porque muchos repiten con frecuencia. «Trabajamos para que la gente vuelva, tratamos de hacerlo bien, para que la comida salga en su tiempo...», apunta el encargado, que no oculta que tienen «unas vistas impresionantes» del castillo de Santa Cruz y de la bahía coruñesa. Y al mismo tiempo, no puede dejar de destacar la amplia carta que ofrecen basada en el producto local, donde el pescado y el marisco se llevan el premio a los más deseados. Los fines de semana cuesta encontrar mesa, y asegura Édgar también personal para reforzar la plantilla, y entre semana tampoco están quietos. Les funciona bastante bien el menú del día que tienen de martes a viernes, mientras que los sábados, domingos y festivos solo trabajan con carta.
Náutico de Razo (Carballo)
Unido al de Baldaio, el de Razo es uno de los arenales más grandes de Galicia. A pie de playa, se encuentra el restaurante Náutico de Razo, que fue abierto en el año 1995. El matrimonio formado por Felisa García y Jesús Fernández está al frente. Recientemente, reformaron el local, que cuenta con unas vistas privilegiadas y una terraza a escasos metros de la arena. En esta época previa al estío, abren de miércoles a domingo al mediodía (viernes y sábados, también por la noche). Hasta la playa llegan en verano centenares de turistas y vecinos que abarrotan los negocios de la zona. «Alemáns, italianos, franceses, ingleses... Na zona de costa non ten nada que ver o inverno co verán», recuerda la dueña. Y eso que tienen una gran capacidad tanto en el interior del establecimiento como en el exterior. Por ello ahora es el momento adecuado para disfrutar en calma.
La carta del Náutico de Razo se caracteriza por los pescados salvajes, capturados en la zona. Por ello hay variedad de oferta, según el mercado, a diario: sargos, lubinas, rodaballos, san martiños, merluzas, rayas... Felisa trabaja en la cocina, y Jesús, en la sala. Los pescados los preparan a la plancha, en el horno o en caldeirada. Es una carta que renuevan cada temporada. Los arroces son otros de los preparados que triunfan en este local frente al mar bravo de la Costa da Morte. Los entrantes de pulpo, tartar de atún rojo o vieira se suman a platos clásicos del Náutico como el salpicón de rape y langostino y el cordero al horno. Tampoco faltan los postres caseros, siendo referentes la tarta de queso y el flan, pero también ofrecen otros como tarta de almendras, milhojas, cañas, coulant... Y después, son muchos los que disfrutan de una buena copa refrescante con la brisa del Atlántico. Es «cociña con padal», dice la jefa. A la base tradicional le incorporan acompañamientos que hacen de cada plato las delicias de los amantes de la gastronomía.
Bocabío (A Pobra do Caramiñal)
Haya buen o mal tiempo, la combinación de arena, mar y buena comida tiene siempre el éxito asegurado. «Aunque en verano es nuestra época fuerte, la gente viene todo el año, porque en invierno desde la terraza se puede ver una impresionante puesta de sol», explica Brais Rodríguez, gerente del restaurante Bocabío ubicado en la playa de A Lombiña-Cabío en A Pobra. El local forma parte del complejo que ocupa el cámping anexo, y buena parte de sus clientes durante el año aprovechan su estancia del fin de semana para degustar los platos de una completa carta donde se pueden encontrar distintas opciones de carne y pescado.
«Lo que más suele salir, no sé si es porque ahora está mucho de moda, es la hamburguesa Lotus, pero también tiene bastante éxito un raxo que preparamos con elaboración propia, el churrasco o los chipirones», apunta el pobrense, que tiene la intención de introducir novedades en la carta y apostar por otros productos más selectos como el jabalí o la lamprea. Durante toda la semana ofrece menú del día y está valorando ampliarlo también a los fines de semana, que es cuando abre sus puertas durante los meses de invierno y primavera.
Reconoce que su local tiene una ubicación privilegiada, y aunque la terraza permite disfrutar de unas espectaculares vistas en directo, el diseño del establecimiento —con grandes ventanales— también ofrece la posibilidad de hacerlo desde dentro para aquellos clientes que prefieren comer al fresco del aire acondicionado. Además, en verano dispone de una zona de terraza reservada para los amantes de los helados, granizados y mojitos, «que siempre es un éxito entre las familias con hijos».
Las Sirenas (Viveiro)
Con un nombre que evoca directamente el baile de las olas, Las Sirenas es toda una referencia en A Mariña como hotel, centro de talasoterapia, enclave de eventos y restaurante. Este último es panorámico. El adjetivo ya sugiere, acertando con la realidad, que vamos a encontrarnos con un menú fuera de carta: la bella ría de Viveiro. Así es. En lo alto del acantilado, al final de la playa de Covas, el local hostelero brinda varias zonas según el gusto del consumidor: una más recogida, otra cubierta y con vistas y una terraza abierta donde a veces el nordés te despeina y donde tiene su encanto marinero tomar el vermú final.
En lo gastronómico, explica Remedios Salgueiro, al frente del complejo hotelero, que comer allí «es tener el privilegio de mirar al mar» por su ubicación de lujo y gozar de un «ambiente tranquilo que invita a quedarse disfrutando del entorno sin prisas». La cocina busca vivir una experiencia total, apoyándose en el producto local sin perder las raíces de la zona, frente al puerto de Celeiro. Destaca de la carta de Las Sirenas la jugosa merluza del pincho rellena de marisco en una suave salsa de puerros, «un plato que invita a compartir con un increíble sabor y textura» y que evoca el mar en cada bocado. Otras especialidades son las parrilladas de pescado y marisco, con patata al vapor y ensalada, así como las sugerencias basadas en la oferta diaria de la lonja, como por ejemplo sargo, rapitos, etcétera. «Nuestros comensales abandonan nuestro restaurante con la sensación de haber comido bien y de haber disfrutado de un entorno familiar y unas inmejorables vistas», concluye la responsable. Sin olvidarnos, por favor, de sus «suculentos» postres como una tarta tres chocolates o la de queso al horno con coulis de frutos rojos. La tentación está en la mesa, pero también fuera, porque el comensal puede tener ganas de darse un chapuzón en el Cantábrico al final.
El Pirata (O Grove)
Lo de «comer a la orilla del mar» no puede ser más literal en el caso del restaurante El Pirata, de San Vicente do Mar (O Grove). Su terraza se ubica sobre una plataforma de hierba elevada apenas un metro sobre la playa Farruco (pegada a la de A Barrosa, en la que se encuentra El Náutico). Tan solo un pequeño resalte rocoso separa las mesas de la arena. Y unos pocos pasos más allá, se abre ya el Atlántico sobre el que se yergue, en el horizonte, la imponente estampa de las Ons. Y si el escenario es ya de por sí idílico, se torna casi irreal cuando llega el momento del atardecer.
Tiene algunos días, sin embargo, la terraza de El Pirata un pequeño inconveniente: el viento. «Es por eso que no admitimos reservas en la terraza, porque no sabemos si la podremos utilizar el día que nos piden», explica Miguel Gómez, hijo de los fundadores del negocio, Manuel y Marina, y que lleva al frente del restaurante desde hace 27 años. Eso sí, apunta Miguel: «Si alguien tiene reservada una mesa en el comedor interior y cuando llega hay disponibilidad en la terraza, se la cambiamos sin ningún problema».
Pero, lógicamente, por muy buenas vistas que tenga, si la propuesta gastronómica no estuviera a la altura, El Pirata no habría alcanzado los 51 años de trayectoria que hoy atesora. Y estando tan a pie de mar, los protagonistas de su carta no podían ser sino los pescados. Principalmente rodaballo, lubina o sargo, siempre salvajes y preparados a la brasa. Sobresalen también en su oferta de cocina tradicional el arroz con bogavante y la fideuá.
El Pirata completa su propuesta con la aportación de platos tomados de tradiciones de otras latitudes, como el risotto —que aquí convierten en marinero— o el tiradito peruano y con platos fuera de carta como el tartar de solomillo, las tostas crujientes con atún rojo o los buñuelos de bacalao con miel. La cocina de El Pirata está abierta todos los días, de 13.15 a 15.45 y de 20.45 a 23.45 horas.