Ángel, vecino de Meis, descubrió hace dos meses que tenía un ganglio inflamado y todo se complicó. «Una simple prueba de saliva y un pinchazo pueden salvar vidas», explica
El científico estadounidense, uno de los padres de la vacuna contra el coronavirus, defiende que ninguna vacuna protege de la infección: «Una persona puede infectarse una docena de veces en un año y nunca tener síntomas»