Con su segundo anillo de la NBA, el jugador catalán sigue cruzando fronteras que hace solo unos años parecían infranqueables para el baloncesto español
Se tomaron cumplida venganza sobre los Boston Celtics (83-79) tras la derrota en la final de 2008, en un partido infumable en cuanto a calidad, pero con una concentración de emoción pocas veces igualada.
«Lo único que paso en el campo fue que pusimos determinación», declaró Davis, que con 18 puntos, incluidos nueve en el cuarto periodo fue decisivo para el triunfo.