Cuarenta años de lucidez y resistencia musical, desde sus pedregosos inicios en la inexistente escena de Extremadura hasta la exuberancia de la grandes giras, acompañarán siempre al fundador de Extremoduro. Ha muerto este miércoles a los 63 años de edad
Su trabajo se propone como «un necesario eslabón más de la larga cadena de estudios que en los últimos tiempos se empeñan en la adecuada visibilización de la poesía escrita por mujeres»