La Xunta ve el final del feísmo en una generación si los alcaldes se implican

Juan María Capeáns Garrido
juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

ALBERTO LÓPEZ

La prolija normativa redactada estos años aún tiene un impacto limitado

16 dic 2018 . Actualizado a las 19:51 h.

Si la huella del hombre sobre el territorio pudiese reiniciarse como un programa informático que va actualizando sus mejoras probablemente podríamos hablar de una Galicia inmaculada, sin horrores estéticos ni bofetadas a la vista. Pero la realidad es bien distinta, y cuando se maltrata el paisaje con insistencia, como ha ocurrido sobre todo en la segunda mitad del siglo XX y los comienzos del presente, la recuperación puede tardar décadas.

El feísmo, de hecho, sigue ahí, pero sobre el papel ya no se escapa un detalle. En el último lustro la Xunta ha desarrollado una intensa normativa legal, desde la decisiva Lei do Solo hasta guías que sirven de referencia para los principales actores del urbanismo, desde las propias Administraciones hasta el último ciudadano. Unas son de carácter obligatorio y otros documentos son de carácter inspirador, pero suponen un notable trabajo sobre la tradición constructiva y la relación con el territorio.

Toda esa innovación legal y urbanística alcanzará su cénit en el año entrante, cuando la Consellería de Medio Ambiente tiene previsto cerrar el círculo con dos hitos: uno es el Pacto pola Paisaxe, una figura que blindará la protección y la conservación de la riqueza paisajística de Galicia, y para la que se consignarán 400.000 euros; y el otro es el de las Directrices da Paisaxe, un documento que en breve estará en exposición pública con previsión de aprobarlo también el próximo curso político. Y, sobre todo, entrará en vigor el Plan Básico Municipal, un instrumento determinante que permitirá imponer orden urbanístico y evitar las barbaridades que todavía se pueden ver con más intensidad en los ayuntamientos de menos de cinco mil habitantes. De los 37 candidatos a entrar por el aro de las normas razonables, O Páramo será el primero, y podrán sumarse Ribeira de Piquín, Riotorto, Trabada, Triacastela, Cartelle, Porqueira y San Xoán de Río

El poder local, determinante

La Xunta insiste en implicar a los poderes municipales en esta lucha contra el feísmo porque ha constatado que buena parte de las barbaridades se escapan a sus competencias, en manos de los alcaldes. Y los animan a ejercerlas, para sancionar cuando sea necesario, pero también para aligerar los trabajos de rehabilitación. «Dar facilidades non significa que se fagan mal as cousas. As Administracións podemos implicarnos para acadar axudas, simplificar trámites e aplicar medidas, non para que cada un faga as cousas como queira», proclama Guillermo Evia, nombrado hace una semana director del Instituto de Estudos do Territorio. Arquitecto de profesión y muy activo en la elaboración de las guías y textos normativos impulsados por la Xunta en el último lustro, se muestra optimista, y «como cidadán» y observador ya aprecia algunos cambios significativos en la relación de los gallegos con el entorno. Si los regidores se implican a fondo, sostiene, la próxima generación verá desterradas por completo las malas prácticas y reparados la gran mayoría de los pésimos ejemplos que salpican el paisaje «e que veñen de moi atrás, máis alá de dúas xeracións».

FORXAN

Siete guías oficiales para no maltratar el paisaje y un libro de estilo urbano

Paralelamente a las leyes de obligado cumplimiento, la Xunta ha ido elaborando una serie de catálogos y guías predicando con las buenas prácticas y sugiriendo hasta el color con el que se debe pintar la carpintería de una ventana, según la zona de Galicia. La Guía de cores e materiais fue el documento más esperado por cuanto significó un tremendo trabajo de campo para identificar las tipologías más propias de cada comarca, con sus diferentes opciones y sugerencias y un buen número de ejemplos seleccionados tras el análisis de 3.800 edificios, cuya esencia ha quedado plasmada en 14 tomos. Otro celebrado texto fue la guía de caracterización e integración paisajística de los cierres en Galicia, que desarrollaron el Instituto de Estudos do Territorio y la Escuela Gallega del Paisaje Juana de Vega, institución que se ha convertido en un pilar esencial en la coordinación de los trabajos para darle solidez académica. 

Y también se han desarrollado otros textos más específicos, como una guía para la integración paisajística de los establecimientos de la acuicultura litoral; otra para intervenir con criterio en los núcleos rurales; o la que se refiere al tratamiento que deben tener los arenales y dunas de Galicia. Todos estos documentos son de libre acceso para los ciudadanos y, en teoría, deberían ser básicos para el desempeño de los técnicos municipales.

La próxima incorporación a esta biblioteca estética será una guía de estilo para intervenir en los espacios públicos urbanos que se presentará antes de que acabe el año. Incluye criterios, ejemplos y tipologías más apegadas al territorio, con sugerencias para la utilización de materiales en plazas y calles.

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