¿Pagarías 2.000 euros por comer saliva de pájaro?

Algunos de los alimentos más caros del mundo tienen un origen, como poco, extravagante; por ejemplo el café de Kopi Luwak, que se obtiene de las heces de un marsupial. Otros, sin estos pormenores, tienen carné gallego pero aquí aún son productos de segunda


Esas imágenes del telediario, en la que decenas de consumistas se agolpan a las puertas de grandes almacenes esperando ser los primeros en hacerse con el chollo del momento el 7 de enero, resultan casi anacrónicas. Aunque siguen existiendo los rara avis que mantienen vivo el fervor por ir de rebajas, lo cierto es que con la democratización del comercio online y la sucesión de descuentos que los gigantes de las ventas van encadenando todo el año, las rebajas no son lo que eran. Pero a algunos esto les da igual. Hay reductos en la sociedad donde habitan personas que jamás han puesto (o han tenido que poner) el ojo en un descuento, donde lo premium es mucho más que un capricho a principio de mes. Y donde los platos se llenan de manjares exquisitos y desconocidos para el gran público como si de macarrones con chorizo se tratara. Para ellos, y para los que sueñan con viajar a Seychelles y acaban en Torrevieja porque el pensamiento vuela libre, está pensado este artículo. Degusten con los ojos, al menos, los placeres culinarios más extravagantes y caros del mundo y, los que puedan, pruébenlos. Porque algunos de ellos están disponibles en Galicia. 

Setas matsutake

Escasas y en peligro de extinción, se encuentran en zonas con pinos de Japón, Corea y China, aunque desde los años setenta su disponibilidad se redujo de manera drástica, sobre todo en el país nipón, cuando en muchos lugares los pinos comenzaron a sustituirse por árboles de hoja ancha. Un único ejemplar puede llegar a costar unos 16 euros, y el kilo ha llegado a alcanzar la friolera de 2.000 euros. Además de por su intenso sabor, son muy apreciadas por sus cualidades, asociadas la mayoría de ellas con la longevidad.

Nidos de golondrina

Tan sumamente delicados (aunque a algunos pueda echarles para atrás) como que están hechos casi exclusivamente de saliva de salanganas. La sopa de nido de golondrina, muy valorada dentro del recetario chino, puede prepararse gracias a que dos veces al año hay cazadores que se dedican a recolectar los refugios de estas aves, cuyas madres le van dando forma con su saliva, que adquiere consistencia al entrar en contacto con el aire. El hecho de que los lugares estén poco accesibles eleva su precio hasta la cifra de 2.500 euros el kilo. Pese a su elevado precio, el aumento de la demanda de estos nidos ha disparado el coste del producto.

Abalón

Como explicaba la periodista de La Voz Ana Gerpe el 27 de febrero del 2017, el abalón es «una especie de lento crecimiento que tarda unos cuatro años en alcanzar una talla comercializable, seis centímetros». Esta rareza, y su increíble sabor lo han convertido en un producto gourmet entre los consumidores asiáticos. En Japón, de hecho, llega a cotizarse a más de 2.000 euros el kilo. En aguas gallegas, donde también se cría el abalón o peneira, sigue siendo un molusco de segunda, en buena medida, por el desconocimiento de los ciudadanos. En el restaurante Eirado do Leña (Pontevedra), el chef Iñaki Bretal le saca todo el partido a este producto.

Café Kopi Luwak

 Dicen de él que es el mejor café del mundo. Sin embargo, la manera de obtenerlo a más de uno puede provocarle arcadas. Procedente de Indonesia, los granos de este café se consiguen una vez el Luwak (un gato típico de este país insular) defeca. Sí, el marsupial, que se alimenta prácticamente a base de bayas de café, deja en sus deposiciones granos prácticamente enteros de un café que quienes lo han probado, dicen, recuerda al sabor del caramelo. Parte de su éxito radica en que en el estómago de este animal las frutas son modificadas químicamente por sus enzimas. El kilo cuesta entre 200 y 100 euros el kilo. En Amazon está disponible en bolsas de 100 gramos por 31 euros.

Wagyu

De origen japonés, esta carne de vacuno está considerada la carne más exquisita del mundo. Así se entiende que también sea la más cara del planeta. Su alto porcentaje de grasa, debido tanto a factores genéticos como de alimentación (se cuida a estos animales como a verdaderos dioses), la vuelven delicadísima al paladar, más que por el sabor, por su textura. Ronda los 400 euros el kilo, pero si uno tiene un antojo y el bolsillo abultado, el restaurante Miyagi Sushi  & Cocktail Bar, en Palxón, ofrece tataki de wagyu japonés auténtico certificado (con piezas de 100 gramos) por 44 euros.

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