¿Qué es la compra colectiva de alimentos que plantea la OCU para ahorrar?

L. G. V.

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ALBERTO LÓPEZ

Esta organización invita a los ciudadanos a plantearse esta alternativa, extendida en el norte de Europa, para abaratar costes en la cesta de la compra

28 sep 2022 . Actualizado a las 10:50 h.

De la crisis del 2008 algunos salieron airosos. Las compañías de descuentos nacieron para darle la posibilidad al consumidor de disfrutar del ocio aunque el bolsillo estuviera plagado de agujeros. Sesiones de belleza, catas de vino, experiencias de aventuras... La cuestión era conseguir salir de casa con el mayor chollo posible entre las manos. En la actualidad, con los precios de los alimentos por las nubes (tanto que en 35 años no se ha visto cosa igual), la OCU ha dado la señal de alarma advirtiendo que el coste de la cesta de la compra solo se puede frenar con una suspensión temporal de los impuestos vinculados a la energía y la alimentación y haciendo compras colectivas para contener los precios de los alimentos saludables. Pero, ¿qué significa esto exactamente?

Sería una suerte de evolución del punto de partida de las empresas de descuentos, pero aplicado a la alimentación. Se trata de un método comercial que suele beneficiar al comerciante porque se asegura un mínimo de ventas y también al consumidor, que obtiene sus productos a un precio más reducido al asociarse con otras personas para realizar la compra. Además, no hay intermediarios, se trata directamente con el productor. Las cestas que ofrecen las plataformas que permiten este tipo de transacciones pueden ser abiertas (estas dan la opción de elegir la cantidad y variedad de productos que recibes cada vez) o cerradas. En este caso, la cantidad y frecuencia con la que uno recibe los productos está preestablecida, y suelen ser alimentos de temporada.

Aunque en el norte de Europa es una modalidad de compra bastante generalizada, en España no está todavía demasiado extendido en relación a los alimentos. En otros sectores sí está más pujante la asociación de consumidores para conseguir ahorrar, por ejemplo en el campo de la electricidad, carburantes o telefonía, muchos ciudadanos se asocian para hacer presión y que estas compañías pujen por ellos.

En Galicia, otro tipo de iniciativas empiezan a cobrar fuerza para poder hacer frente a los costes y para evitar la ruina de los consumidores. En Vigo, algunos comerciantes se plantean crear una alianza para una compra conjunta de energía. Y después está la frutería Santa Marta, en Santiago, que ofrece tarifa plana en un surtido de frutas para aliviar el gasto del consumidor.