Los vinos atlánticos de Eidosela

OFRECIDO POR EIDOSELA
C. O. BOUZA

VINOS

En el año 2003 un grupo de viticultores del condado del Tea decidieron unir las 60 hectáreas de viñedo que tenían y acometer la creación de una cooperativa para elaborar vinos de máxima calidad

28 jul 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Para desarrollar su proyecto tuvieron que reunir cientos de pequeñas parcelas, situadas en las riberas de los ríos Miño y Tea, principalmente, que ya tenían plantaciones de albariño y treixadura en su gran mayoría, pero también otras variedades, como caíño blanco, torrontés y loureira. «Con esta variedad de uvas, las excelentes condiciones en las que maduran y con el cuidado exquisito de nuestros técnicos —explica Federico Pérez, gerente de la cooperativa— elaboramos monovarietales de albariño en los que potenciamos las uvas de los diferentes terruños con nuestros vinos jóvenes, crianzas y espumosos. También tenemos plurivarietales con el resto de variedades autóctonas, de donde salen los exquisitos vinos del Condado».

Entre los objetivos de esta bodega está potenciar la imagen de la tierra donde se produce. «Queremos tener mucha relación con el territorio en el que estamos, en Arbo, en la parroquia de Sela, bañado todo por la ribera del Miño, y en su tramo final en la desembocadura en el océano Atlántico. Somos adegas atlánticas. De hecho nuestro logotipo es la flor que se ve en la bóveda de la iglesia de Santa Marina de Sela. Queremos que todo el mundo, al probar nuestro vino, identifique tanto el carácter de la ribera del Miño, como el atlántico, de nuestras uvas; los aromas a río, a mar, y ese toque muy especial de la subzona de las Rías Baixas, que es la tierra del condado de Tea», indica Pérez.

Esta moderna bodega está situada en la parroquia de Santa Marina de Sela, en Arbo. Pertenece a 60 cooperativistas y su gerentes es Federico Pérez. Produce anualmente cerca de medio millón de botellas, entre monovarietales de albariño y condado, dentro de la D. O. Rías Baixas.

Y es que estos vinos son agradables de beber, suaves, complejos, afrutados, con tonalidades más permanentes en boca y generosos, cualidades que, sin duda, las reciben del clima, que aquí es totalmente distinto al resto de Galicia, con más horas de sol, recibiendo al mismo tiempo la influencia del Miño y los efectos y los aromas que en la naturaleza ejerce el mar. Este es el eslogan con el que transmiten la repercusión que quieren alcanzar en su proyecto, por eso es imprescindible llegar lo más lejos posible. «Eidosela tiene que crecer desde sus raíces. Tenemos que expandirnos por toda la fachada atlántica y el interior de Galicia —añade Pérez—y, además, estamos potenciando también el consumo en muchos lugares de España, y tenemos, desde el principio, una gran presencia en el mercado de exportación». Los vinos de Eidosela son de una gran calidad, desde los jóvenes hasta los elaborados con cepas viejas e incluso con crianza en roble, además de los espumosos, porque no podemos olvidar que esta bodega fue la primera en Rías Baixas en elaborarlos con albariño.

Patrocina la prueba ciclista gallega O Gran Camiño y está acometiendo la renovación en su imagen. Exporta a varios países de todo el mundo.

Patrocinan la prueba ciclista gallega O Gran Camiño y, tal y como explica el gerente de la cooperativa: «Pretendemos que nuestra relación con Ezequiel Mosquera, director de la carrera y con todos los equipos, permanezca durante muchísimos años. Los valores de la constancia, el esfuerzo, el trabajo duro, es algo con lo que queremos estar identificados y apoyar ese gran deporte que es el ciclismo». Y como remate, hablar del Eidosela Herencia, un albariño 100 % que tiene una crianza de seis meses en roble. Es la joya de la corona.