El sector agroalimentario teme que los aranceles de Trump hundan el flotador exportador

Galicia pide al Gobierno central que sea «especialmente beligerante» para lograr eliminar las tasas adicionales, que serán revisadas de nuevo por Estados Unidos en seis meses


redacción

Hace unos años, en la carta de vinos de un restaurante del distrito financiero de Atlanta, en Georgia (estado del sur) ya podían encontrarse varias referencias de caldos de la denominación de origen Rías Baixas. No es extraño tampoco encontrar en vinotecas de Chicago, en Illinois (medio oeste del país), varias referencias a vinos gallegos e incluso hay tiendas gourmet que lucen en sus lineales conservas made in Galicia a precios que rondan los ocho dólares por una lata de mejillón que en A Coruña puede encontrarse por poco más de dos euros, hasta incluso menos cuando está de oferta. Los vinos, las conservas e incluso los quesos gallegos hace años que han cruzado el charco para hacerse un hueco en restaurantes o tiendas gourmet de un país que cada vez aprecia más el vino para acompañar un queso, o no. Una buena prueba es que estos productos no solo se han quedado en grandes ciudades multiculturales como Nueva York, en la costa Este, o Los Ángeles, en el Oeste. Muchos menos común es encontrar en Galicia referencias de vinos de estados como Washington o California.

Pero además las cifras hablan: No hay más que repasar los datos del ICEX correspondientes al 2019 para comprobar que el valor de los productos de esas tres categorías enviados desde Galicia a ese estado norteamericano ascendió a 37,55 millones de euros, mientras que el del total de los pertenecientes al sector agroalimentario alcanzó los 48,113 millones. Por algo La comunidad gallega es la sexta que más productos de esas categorías exporta a EE.UU.

Pero del mismo modo que vinos, conservas —sobre todo las de mejillón— o quesos son los que han logrado conquistar, poco a poco, los paladares de los norteamericanos, también son los productos gallegos que, sin comerlo ni beberlo, han recibido el impacto más directo de los aranceles adicionales del 25 % aplicados por el Gobierno norteamericano a determinados productos agroalimentarios de la UE como represalia a la guerra abierta entre los dos gigantes aeronáuticos Boeing y Airbus debido a las ayudas que perciben.

Por tanto, vino, conservas y queso son los sectores son los que continuarán sufriendo las consecuencias de unas tasas que, como anunció anteayer Estados Unidos, en el caso de lo que afecta a los productos españoles van a mantenerse, al contrario de lo que le ha ocurrido a Francia o Alemania. De todas formas, habrá que ver qué pasará en seis meses cuando la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) vuelva a estudiar este caso para debatir subirlos un 100 %.

Y aunque desde denominaciones de origen como Valdeorras para la que Estados Unidos es el principal mercado de sus exportaciones, la decisión de la administración norteamericana es un «mal menor» teniendo en cuenta que pudieron haber subido, como dice su presidente José Luis García Penedo, para otras como Rías Baixas ese mal no es, ni mucho menos, una cuestión menor. De hecho, el secretario general de esta denominación Ramón Huidobro cree que, aunque Estados Unidos está en su derecho de aplicar estos aranceles, la medida es desproporcionada. Hay que recordar que, desde el anuncio de su aplicación en octubre, la UE se ha esforzado en poner remedio al conflicto aeronáutico para evitar males mayores, logrando que el Gobierno central acordara el pasado 23 de julio con Airbus, consorcio en el que España participa en un 4 %, modificar los términos de las ayudas de lanzamiento concedidas al A350 para adaptarlas a precios de mercado. Por no hablar de que el vino portugués o italiano no tenga que pagar esas tasas adicionales o de que hayan eliminado los aranceles a determinados productos de Reino Unido o Grecia.

De ahí que la preocupación no sea menor en Rías Baixas, denominación que el año pasado exportó a Estados Unidos 2.254.260 litros de vino por valor de 13,432 millones de euros, una cantidad que sumada a los 2,245 millones que representan los 363.711,5 litros exportados a Puerto Rico suponen un valor de 15,6 millones de euros.

Para la denominación de origen Ribeiro, como explica su presidente Juan Casares, aunque la incidencia de estas medidas no es tan importante como para Rías Baixas, entiende que es una media «hiperproteccionista» que, además, contribuye a frenar que los norteamericanos puedan acceder a precios razonables a unos vinos de calidad como los de O Ribeiro. Y desde Ribeira Sacra apuntan que, dado que los aranceles adicionales afectan a los caldos de menos de 14 grados, los caldos gallegos están en la diana y «cando chove, chove para todos».

Las cosas parecen estar más o menos del mismo modo para los fabricantes de conservas. Aunque ahora no han hecho declaraciones, el presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas (Anfaco), Juan Vieites, había comentado en octubre que en el sector «no entendemos por qué los productos del mar fueron incluidos, considerando que este sector es ajeno a la disputa comercial entre la UE y Estados Unidos, no pertenece a ningún elemento de la cadena de valor de producción aeronáutica y supone un volumen comercial bajo frente a dicho sector».

Reacción de Medio Rural

De ahí que tras las modificaciones anunciadas anteayer por Estados Unidos, las cosas no han cambiado para los productos españoles desde el batacazo que recibieron en octubre, cuando se anunciaron los aranceles del 25 %, pero tampoco han mejorado. En este contexto desde la Consellería de Medio Rural hacen frente común con el Ministerio de Agricultura, al que ya han trasladado la necesidad «de que España sexa especialmente belixerante no conxunto da UE para reverter a imposición de aranceis aos produtos españois por parte dos EE.UU.». Dado que como entienden estos aranceles no deberían de caer en el sector agroalimentario apuntan que han instado al Ejecutivo central «a defender firmemente os intereses dos nosos sectores primarios afectados por esta absurda imposición arancelaria». Y parece que en eso están en Madrid. Porque ayer por la mañana después de conocer el anuncio los ministerios de Agricultura y Comercio emitieron un comunicado conjunto en el que pedían diálogo a Estados Unidos para retirar los aranceles. Eso mismo le pedían al Gobierno desde la Plataforma contra los aranceles, a la que pertenecen Anfaco, la patronal láctea Fenil o las organizaciones agraria, entre otros— al recordar la urgencia de recuperar «el equilibrio de competitividad entre los Estados, exigieron también a la Unión Europea que adopte medidas concretas y contundentes si Estados Unidos no retira de inmediato los aranceles».

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