Aseguró que Moscú esta dispuesta a dar información a Washington sobre sus armamentos ofensivos a cambio de información sobre los sistemas antimisiles en el marco del nuevo tratado de desarme nuclear.
Tras haberse dado un baño de simpatía en Oslo, cuyos habitantes se lanzaron a la calle en un desfile con antorchas en su honor a su llegada a Washington le espera una realidad más amarga.