Ambos escritores recogieron la ironía popular que relataba cómo un maquinista paraba cada vez que alguien se lo pedía o no se percataba de que el resto del convoy había quedado atrás
El 24 de julio de 1899, con un Trulock enfurruñado y el desinterés de las autoridades locales en Santiago y el Lérez, el maquinista Francisco Porto condujo el primer convoy de la nueva línea