En 1990, este todoterreno americano yacía inerme a la intemperie en un desguace a las afueras de Almería en el sur de España. Nadie podría imaginar que aquel vehículo, oxidado y pintado de rojo chillón, había sido testigo de una de las mayores ofensivas aliadas de la Segunda Guerra Mundial. Salvado de una muerte segura por la Fundación Jorge Jove, hoy, ya restaurado, vuelve a pisar con la misma fuerza que en 1944.
Óscar Ayerra