Industrias lácteas, fábricas de alimentación animal y ganaderías, al borde del «colapso inminente»

M. cedron / M. alfonso REDACCIÓN

GANADERÍA

Camiones parados en el aparcamiento de la planta de envasado de leche Rio Ceao.
Camiones parados en el aparcamiento de la planta de envasado de leche Rio Ceao. ALBERTO LÓPEZ

Lactalis, la compañía que más leche recoge en Galicia, ha tenido que parar la recogida, pero espera poder reanudarla en el transcurso del día. Los ganaderos podrían tener que tirar materia prima en caso de que no la recojan mañana

18 mar 2022 . Actualizado a las 11:41 h.

La huelga del transporte está estrangulando todavía más a un sector lácteo ahogado por la subida de costes de producción. Y la soga aprieta a industrias lácteas, fábricas de alimentación animal y ganaderías, porque un 40 % de la leche que se produce en la comunidad es exportada fuera y, desde que comenzó el paro, no está saliendo ni un solo litro de leche. El resultado son fábricas al borde del colapso, ganaderos que no saben cuándo volverán a recogerles la leche y fábricas de pienso que no tienen materia prima para poder elaborar producto.

Desde Lactalis, la industria que más leche recoge en Galicia, reconocen que «esta noche no han podido recoger leche con normalidad en Galicia». Pero fuentes de la compañía apuntan que «la situación cambia cada minuto porque cualquier camión que pueda entrar o salir de la planta puede suponer que se pueda recibir, procesar y envasar la leche o no, pero en las últimas horas, en Galicia hemos tenido que interrumpir la recogida y esperamos ver si en el transcurso del día podemos recuperarla. Las fábricas ahora mismo son un embudo». Lactalis avanza que la actividad en las fábricas se ha ralentizado mucho y no pueden recibir leche «porque seguimos sin poder liberar producto ni recibir materiales para el envasado. Estamos intentando producir con la leche que tenemos para tener las fábricas preparadas en el momento en el que se pueda retomar la recogida con normalidad».

Otras como Danone o Capsa han continuado con la recogida, pero no se sabe qué pasará en las próximas horas porque, como explicaban fuentes de Capsa, «nuestras fábricas están en una situación de colapso inminente». Desde Leche Río comentan que continuarán recogiendo leche porque hay que pensar en el ganadero, pero el problema ahora es que «tenemos los almacenes a reventar porque no podemos sacar producto y tampoco están llegando insumos que precisamos para poder fabricar como son los envases». En este escenario y también en función de la capacidad de fabricación y almacenaje de leche irán evaluando cada día su capacidad de recogida. Además, aseguran fuentes de la compañía que sus productos no están llegando a los supermercados, «solo algo en la zona de A Coruña».Y algunos ganaderos consultados comentaban que, aunque la industria les ha dicho que hoy recogerá, no saben qué harán el viernes. «De non recoller mañá teño que tirar o leite porque non hai capacidade de almacenamento», explicaba José Manuel, un ganadero de Laracha, al que Deleite le comentó que al menos hoy recogería materia prima.

«O sector agrogandeiro, do mesmo xeito que outros sectores, está a soportar moitas presións nestes últimos tempos. Os gandeiros e as súas familias non poden ser o dano colateral», argumenta Juan Gallástegui, director general de Cooperativas Lácteas Unidas (CLUN). Explica que esta firma está centrando sus esfuerzos en garantizar el suministro de materias primas a sus centros de producción y de insumos a sus socios, pues considera que «debemos evitar que a situación derive en efectos irreparables sobre o benestar animal». También recuerda que «o leite é un alimento altamente perecedoiro e esencial para o consumo diario», sin embargo, los márgenes de tiempo que se manejan en este sector «son estreitos». Su cooperativa, añade, espera poder continuar con la actividad transformadora y abastecer los lineales de los supermercados porque «o leite, os iogures... os nosos produtos lácteos son alimentos básicos na alimentación das persoas. É prioritario que sigan chegando a hospitais, residencias de maiores, garderías...», concluye.

En Nestlé, que recoge la producción de 150 ganaderos gallegos, aseguran que sus factorías de la cornisa cantábrica, entre las que se encuentra Pontecesures, están teniendo dificultades en la recepción de mercancías como materias primas y envases, así como en la expedición del producto terminado. Su deseo, añade la compañía, es evitar que su actividad productiva quede afectada, pero reconoce que si está situación se mantiene en el tiempo «existe un claro riesgo de verse obligada a detener la recogida de leche fresca en algunas de las granjas que la proveen de esta materia prima». Y en Pascual reconocen que ayer tuvieron algún problema para realizar la recogida en Galicia, pero que esta mañana se está llevando a cabo con normalidad, porque sus camiones pudieron salir con destino a la planta que tienen en Aranda, donde transforman la leche gallega. Su intención es que ninguno de sus ganaderos tengan que tirar la leche

Desde la Organización Interprofesional Láctea Inlac son tajantes: «La interrupción en la circulación de camiones está poniendo en peligro el suministro de piensos a las granjas, de embalajes y materiales a las plantas de producción y la salida de leche y otros productos lácteos terminados hacia los supermercados», dicen. Además recuerdan que la leche es un alimento altamente perecedero «que necesita ser recogido y tratado diariamente, actividades que se están viendo seriamente afectadas. Por un lado, los camiones con piensos de alimentación para el ganado y otros suministros no pueden entrar en muchas fincas mientras que, por otro, los fabricantes están viendo afectada su red de provisiones de materiales para el envasado y la salida de productos hacia los lineales al quedar interrumpido el tránsito en amplias zonas del estado español».

Por todo ello recuerdan desde esta organización que representa a unos 21.700 ganaderos de toda España y un gran número de cooperativas y fabricantes, que la recogida de la leche en las granjas, su envasado, la transformación de productos lácteos y la distribución en supermercados corre peligro.