Sufrió la muerte de su madre y de su hijo con menos de dos años de diferencia. Y de esos palos de la vida hizo un árbol. Montó una empresa de bisutería «con alma» y dio forma a su deseo de hacer red con otras familias que solo verán crecer a sus hijos con los ojos del corazón. «Me da rabia que digan que el duelo dura seis meses, ¡qué ignorancia! Tengo grabada una frase de mi madre: Solo se muere el que se olvida», manifiesta
ana abelenda