La buena mesa sí entiende de perros

Aunque todavía queda mucho camino por andar, cada vez más restaurantes gallegos se suman a la tendencia de acoger a las mascotas de sus clientes como uno más. Propietarios de locales que creen en firme en esta iniciativa garantizan que, tomar esta decisión, no les ha traído más que alegrías

La Bastarda (Vigo): Néstor Vera y Anabel García-Barroso comprobaron lo difícil que les resultaba, en Madrid, llevar planes de ocio con su perro. Cuando llegaron a Vigo, abrieron La Bastarda, una taberna pet friendly perfecta para ir con tu mascota a tomar unos vinos y de picoteo
La Bastarda (Vigo): Néstor Vera y Anabel García-Barroso comprobaron lo difícil que les resultaba, en Madrid, llevar planes de ocio con su perro. Cuando llegaron a Vigo, abrieron La Bastarda, una taberna pet friendly perfecta para ir con tu mascota a tomar unos vinos y de picoteo

Lejos están las urbes gallegas de celebrar eventos similares al Pet Pride Day que cada año tiene lugar en San Francisco. Esta cita, llena de actividades, honra a las mascotas en una ciudad en la que está completamente implementada la idea de que los animales de compañía son uno más en la familia. Con lo que eso conlleva: parques, tiendas y restaurantes adaptados para que perros y gatos se sientan como en casa, fuera de ella. Pese a esto, en el campo de la hostelería, hay pioneros que quieren cambiar las tornas y que han decidido que en sus locales, contra la tónica general, sí son bien recibidos los animales. Dos ejemplos de ello son Ana Silva, propietaria del restaurante Valentín (A Coruña) y Néstor Vera y Anabel García-Barroso, que están al mando de La Bastarda, en Vigo. Nunca se plantearon otra cosa que no fuese tener locales pet friendly, reconocen. Aunque esto alguna vez les ha generado algún quebradero de cabeza.

Silva, que lleva cinco años capitaneando este establecimiento afín con la filosofía vegetariana y de respeto al mundo animal, comenta que aunque ahora la ciudad herculina parece que se está adaptando a iniciativas que hagan copartícipes de la vida urbanita a los animales, todavía queda camino por andar. «En el momento en el que abrimos casi no había locales que dejasen pasar a perros; ahora aún vamos a la cola de sitios como Barcelona o grandes ciudades, pero podemos decir que se está avanzando». Cree, según explica, que hay muchos hosteleros que simple y llanamente no arriesgan en esta apuesta porque piensan que es muy farragosa la tarea burocrática. Y nada más lejos de la realidad. «Es que hay personas que dicen que les pueden multar, pero solo porque no hay nada de información. La verdad es que el único responsable de decidir si deja entrar a perros es el propietario del local, y no hay que pedir una licencia ni nada». Pone también el foco Néstor Vera en la desinformación a la hora de señalar un culpable de por qué en Galicia no hay tantos restaurantes y cafeterías que dejan entrar a perros como en otros sitios. Sin embargo, tanto Vera como Silva aseguran que desde que se lanzaron a esta aventura perruna la experiencia ha sido del todo gratificante.

Un cambio oportuno

«Nosotros no nos planteamos otra opción. Vivíamos en Madrid y nos resultaba muy complicado salir a pasear con nuestro perro y poder hacer una vida normal, pero con él. Así que cuando nos vinimos a vivir a Vigo lo tuvimos claro, abriríamos un local que aceptase animales», comenta Vera. Desde entonces, hace ya dos años y medio, en la taberna La Bastarda han ganado en clientes, aunque mantiene el responsable que tampoco sueles encontrarte más de uno o dos perros en el local -«porque tampoco hay costumbre de hacer vida social con animales», matiza-, y apenas han perdido adeptos. «Es verdad que hubo una vez un cliente dijo que iba a averiguar si lo que hacíamos era legal; pero, claro, nunca pasó nada y simplemente no volvió». La cabeza visible de Valentín tiene una experiencia similar, aunque menos impertinente, eso sí. «Soy consciente de que igual que tengo un grupo de clientes para el que ya somos su local de cabecera por esta razón, también hemos perdido a aquellos que puede gustarles nuestra cocina, pero no les gustan los perros o les tienen miedo. Nos ha pasado con alguna reserva, que al llegar al local la han cancelado; pero nuestra filosofía es esta y vamos a seguir firmes», comenta. 

Ana Silva, propietaria de Valentín (A Coruña), explica que su local sigue una filosofía de respeto a los animales tanto en la carta como en la sala. Nunca se planteó, cuando abrió, que los animales estuviesen vetados en su local
Ana Silva, propietaria de Valentín (A Coruña), explica que su local sigue una filosofía de respeto a los animales tanto en la carta como en la sala. Nunca se planteó, cuando abrió, que los animales estuviesen vetados en su local

En cuanto al comportamiento de los animales, los dueños de estos locales de Vigo y A Coruña mantienen que debe imperar el sentido común de los dueños. «Entiendo que la gente que se plantea llevarse a su perro a cenar sabe que el animal va a portarse bien porque lo tiene educado, que no va a estar ladrando y que sabe estar bien con desconocidos en un sitio cerrado», dice Silva. También agradece a aquellos clientes que se quedan en la terraza porque saben que su perro, a lo mejor puede molestar a las mesas de al lado. Vera, por su parte, asegura que, en general, «todo el mundo cumple a rajatabla».

También buena comida

Aunque están encantados de ser un referente en restaurantes que son amigos de los animales, no les gustaría que nadie se quedase solo con esta imagen, en detrimento de la calidad de la comida. Porque, como desean, hay que avanzar hasta el punto de que un local de hostelería pet friendly, solo por cumplir esta condición, no sea el único reclamo de muchos que también desean comer bien. Pero paso a paso. Porque, aunque pueda parecer una cuestión menor, el clima gallego no ayuda a esta situación. Mientras en otros puntos del globo los amantes de los perros pueden descansar o tomar un tentempié en infinidad de terrazas, en las tierras de Breogán la cosa se complica, y hay que irse al resguardo de una zona cubierta. Lo cual no siempre es posible. Ayudará, por cierto, a quien ande a la zaga de más opciones, aplicaciones como la muy descargada SrPerro.

El perro «influencer» y coqueto del chef del restaurante Miga

Tamara Rivas

En su Instagram tiene fotos que acumulan miles de «me gusta»

En la era de la revolución digital es difícil encontrar a alguna persona que no utilice en su día a día alguna de las redes sociales que existen. Lo que es más extraño (aunque hay que reconocer que cada vez lo es menos) es que las mascotas dispongan de perfiles propios en ellas. Pincho, el perro salchicha del chef del restaurante Miga, Adrián Felípez, y su pareja, Cris Sierra, es un auténtico influencer. En su cuenta de Instagram ya tiene más de 600 seguidores y hay fotografías que cosechan más de 2.000 «me gusta».

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