Su panadería, que engloba a 23 tiendas y que da empleo a 177 personas, se quedó sin existencias en cuestión de una hora el día del apagón y ellos vivieron una odisea para volver a producir
Manuel, de 84 años y con EPOC, durmió incorporado, con los inhaladores de rescate a mano y su hija velando por si había que salir pitando desde Oza-Cesuras al Chuac
Las tiendas de barrio, como bazares y ferreterías se convirtieron en refugios con bombonas de butano, pilas y camping gas como los artículos más demandados