La creación muestra el espíritu marinero de la villa, con dos niños jugando frente a las olas gracias a uno de los mejores muralistas del mundo y en un encargo del Concello
El artista, fallecido en julio, fue el artífice de la escultura de la Virgen que se venera en Quenxo y sustituyó a la de Asorey que fue retirada de la finca de los Baltar
Octolarvae, filial de Profand, recuperó, con la ayuda de la cofradía de Cangas, los huevos de hembras halladas sin vida para criarlos y devolverlos al mar