Las temperaturas máximas caerán diez grados en apenas 48 horas. «El aire que entra, del noroeste, es húmedo, por lo que permite más nubosidad y frío. Y eso dificulta el avance de los incendios»
En la ola de calor de julio de 1990 se superaron los 35 grados en cinco jornadas, y el 20 de julio, con 40,3 grados, se erigió el «récord de temperatura en la ciudad de Santiago de Compostela», asegura José Ángel Docobo
Lugo se vació en las horas centrales del domingo debido a las altas temperaturas. Los que no optaron por la playa o el río, se retiraron al fresco para hacer frente al termómetro