Los peregrinos no tienen ni idea del código de buenas prácticas de Santiago y la policía hace la vista gorda: «Nadie me ha avisado de nada en absoluto»
La campaña del Concello no llega a los visitantes y los policías locales no les advierten, ni siquiera les informan, cuando los ven en el Obradoiro comiendo, bebiendo o recostados en las columnas del Pazo de Raxoi
