Todo fluye a la manera fresca de un filme «indie» que no evita referencias tonales y visuales a películas estadounidenses, y que poco a poco viaja de la comedia desenfadada y honesta hacia rincones más vinculados al drama
Al talento suma Richard Linklater en este filme una fuerte dosis de osadía a partir de un guion cuidado al detalle y en el que equilibra el factor humano con la acción
La película sirve su relato bajo un cuidado empaquetado visual, oscilando entre la mala leche, la farsa y el cachondeo cómplice, aderezado todo con una buena dosis de sangre y vísceras
Por los fascinantes fotogramas del filme de Alice Rohrwacher asoma el neorrealismo italiano más puro, aquel que retrataba la sociedad real en la posguerra de finales de los años cuarenta
Gilles de Maistre cuida el «target» infantil con su mensaje sobre la importancia de preservar la naturaleza y su denuncia del tráfico de especies animales en extinción
La película transmite verdad desde el minuto uno, en un tono realista que se diría descarnado, en las sanas antípodas de «American Pie: las chicas mandan», por citar un truño reciente