El planteamiento era una hipérbole: un local espectacular con capacidad para 3.000 personas, pantallas gigantes, 240 cabezas móviles de luz y esas estructuras circulares subiendo y bajando que ya son un icono
César Priero revisa en «El oficio de grabar discos» a este personaje en la sombra que ha estado en algunos de los momentos más importantes de la música española
Seguimos aprendiendo a las malas que de nada sirve planificar soluciones estéticas sin tener en cuenta el uso real en la calle, el incivismo y su mantenimiento