James Cameron rueda «Abyss» en una central térmica en desuso y Anders Walter traslada al espectador a un campo de refugiados de 1945 en «Cuando termine la guerra»
Hay que valorar las pretensiones rompedoras del filme de Ripoll, su voluntad de salirse del carril de la comedia acomodaticia que se practica en el cine español reciente
«Nebraska», «Tora! Tora! Tora!», «El gato con botas», «Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal», «Vaya par de polis» y «El discurso del rey»
Es esta una reinterpretación de la obra de Emily Brontë rodada en clave de aparente dramón gótico, con sus dosis de amores, odios, infidelidades y algo de erotismo contenido