Por los fascinantes fotogramas del filme de Alice Rohrwacher asoma el neorrealismo italiano más puro, aquel que retrataba la sociedad real en la posguerra de finales de los años cuarenta
Gilles de Maistre cuida el «target» infantil con su mensaje sobre la importancia de preservar la naturaleza y su denuncia del tráfico de especies animales en extinción
La película transmite verdad desde el minuto uno, en un tono realista que se diría descarnado, en las sanas antípodas de «American Pie: las chicas mandan», por citar un truño reciente
El realizador Matthew Vaughn desorienta al espectador, que acaba perdido entre ficción y realidad, saltándose las reglas de la parodia, quizá su intención inicial en este trabajo