Este sábado de primavera, Pontevedra revivió la romería de San Benitiño de Lérez, conocido popularmente como el San Benitiño de invierno, una celebración en la que convive la tradición de pasar tres veces por debajo del altar o la del aceite milagroso -de ahí que le llamen el santo milagreiro- con la modernidad de celebrar la primera feria de productos monacales procedentes de una veintena de monasterios de España y Portugal o la presentación de un funko del apóstol Santiago peregrino.
L. Penide