Dejar el coche en rampas portuarias y que se lo trague la marea, perderse en el Pindo o caerse en las piscinas naturales son episodios que se repiten cada año
Hay locales hosteleros malditos que una vez que bajan la verja ya no la vuelven a levantar, y otros que pasan de mano en mano y nunca dejan de funcionar