Realmente esta animación no se puede comparar en tono a sus otras creaciones, entre otras cosas, porque sucumbe a la obsesión de hacerse con el target infantil a cualquier precio
El guion de Andrés Duprat para su hermano Gastón afloja en algunas de sus costuras, por previsible o por renunciar a ir algo más allá de su corrosiva mirada hacia el mundo del arte